Dra. Esther Quintero
Doctora en Psicología Clínica. Conferenciante. Miembro del Master Speaker Circle. Autora.
"Ríe. No porque sea fácil, sino porque te devuelve lo que el estrés te quitó."
Distintivo
Uso del Humor Terapéutico con base científica y clínica. Una herramienta que relaja el cuerpo, abre la mente y crea la disposición desde la que se aprende mejor, se decide con más claridad y se actúa con dirección.
Sobre 20 años traduciendo temas complejos en estrategias concretas que facilitan su implementación.
Metodología y dirección de trabajo:
A través de su Metodología de 6 Clics, guía a personas y equipos a identificar qué está sosteniendo el problema, clarificar prioridades y ejecutar acciones concretas.
Ha trabajado con corporaciones, organizaciones de salud, educación y sector público en Puerto Rico.
Credenciales:
Más de 20 años de experiencia clínica
3 libros publicados, incluyendo Captura el Enfoque, Amazon Best Seller
Creadora de Humor en su Punto; evento anual de bienestar y desarrollo personal a través del humor terapéutico.

Conoce mi Historia
Luz verde
En 1998, como estudiante de psicología clínica, mi supervisora hizo una observación durante una discusión de casos: "Usas el humor en la terapia." Esperaba un llamado de atención. A cambio y para mi sorpresa, recibí dirección: "Busca más información sobre el tema."
Desde ese día lo estudié desde la base clínica y científica. En el año 2003 investigué lo que aún no se había documentado: la perspectiva de quien recibe el servicio desde el humor. Los resultados fueron claros: las personas prefieren el humor en sus procesos, especialmente cuando surge de forma natural y con sentido.
Desde 1998 estudio el humor terapéutico como estrategia de bienestar y hasta el día de hoy, estoy convencida que es una forma de vida y bienestar.
El día que perdí la sonrisa
Fue un 24 de diciembre. Todos reían, cantaban, celebraban. Yo tenía el celular en la mano revisando correos, con una sola sensación: "algo se me está escapando." Mi rutina me había borrado la sonrisa sin que yo me diera cuenta. El estrés había ocupado ese espacio tan gradualmente, que no noté cuándo ocurrió. Comencé a trabajar en ello. Con conciencia, con ayuda, con dirección hasta recuperar lo que había perdido… ¡mi sonrisa!
Y cuando volví a ser yo, empecé a ver mi experiencia reflejada en otras personas. Profesionales capaces, comprometidos, agobiados, cansados, con la sonrisa apagada o en su lugar, la famosa sonrisa de payaso. Todos teníamos algo en común: desvío del enfoque y pérdida de dirección.
Lo que aprendí y cómo trabajo contigo
Mi camino tuvo su forma particular. Encontré en la fotografía mi mantra, mi respiro, mi punto de reconexión. De esa experiencia nació la analogía que da vida al libro Captura el Enfoque y a la metodología de 6 clics que desarrollo en mis servicios.
Pero lo más importante que aprendí no fue mi solución. Fue que cada persona merece encontrar o recuperar su enfoque en lo que importa, con ingenio para buscar alternativas y desde una mentalidad que haga que el proceso te permita ¡reír hasta solo!
Esa es mi historia. Ahora dime:
¿Cuál fue tu 24 de diciembre?
